Autor: José Antonio

  • Comida en el restaurante Arzak de Donostia (Octubre 2025)

    El pasado 21 de octubre fuimos a comer al restaurante Arzak de Donostia. La ocasión vino dada por el premio que recibimos en la comida del Capítulo de la Cofradía del Queso Idiazabal de Ordizia de este año. Íbamos a disfrutar de un menú degustación Begoña y yo. Estábamos en la antesala de nuestro esperado viaje a Cali, Colombia y encontramos un hueco, como merecía la ocasión, sería un hito en nuestras andanzas otoñales estupendas.

     

    Cogimos el coche, presumíamos de automático, y nos dirigimos a Donostia, al Alto de Miracruz, nos sorprendimos del tamaño del edificio y del aparcamiento, pero nos dijimos «la esencia en frasco pequeño», y entramos, nos pasaron a una salita de espera, pero rápidamente nos ofrecieron pasar al comedor y a nuestra mesa. Nos ofrecieron un cava Torrelló Arzak Brut Nature Gran Reserva (2019), yo disfruté de él casi toda la comida, excepto al final que tomé una copa de tinto Aster Finca el Otero (2018), Begoña prefirió un Albariño de Lagar de Cervera (2024). Panes, nuez de mantequilla especial y los aperitivos, sorbo de tomate, sopa de ajo frita, antxoa en equilibrio, cerdo ibérico con sus secretos y energético de gamba. Muy buen comienzo. Hubo algunas diferencias entre lo servido a Begoña y a mí, que señalo en esta crónica.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    El mar. Pescado del día y dúo de Espelette (Txitxarro curado en sal de jamón y porrusalda con aceite y polvo de Espelette); para Begoña Estampa de kokotxas de merluza (Kokotxas asadas, kimchi, salsa verde y guindillas de Ibarra); Guirnalda de bogavante (Bogavante salteado, tomate semicurado y toque de eneldo); Huevo frito salino (Huevo escalfado y frito con base de quinoa y garum de antxoa, tira crujiente con sardina zaharra y alcaparras); Rape con mil hojas de coles (Lomo de rape acompañado de milhojas de coles con salsa de refrito y lascas de rape).

    El cielo y la tierra. Pichón con longan y gel de cactus (Pichón asado con longan agrio y gel de higo tinto). Para Begoña Foie con brío y chocolate amargo (Foie a la plancha con salsa de pomelo, tableta de chocolate y picada de praliné de avellana y macedonia).

    Momento ácido (Sorbete de lemon Grass con crema montada de limón, semillas garrapiñadas, yuzu crujiente y toque salado de cacahuete).

    Postres. Para Begoña, Helado quemado (Helado quemado de leche de oveja y miel acompañado de dulce de leche de brioche, «buñueñitos» fritos y hojas secas de vegetales. Para mí, Manzana en floración con su sidra y azafrán (Manzana crujiente, puré de manzana caramelizada, sopa de sidra y azafrán. Entorno chocolate (cremoso de mango y chocolate dominicano, acompañado de toffe de café y haba tonka con texturas de plátano, mango enchilado y obleas ácidas. Y para Begoña, Chocolate y melaza de pan (Chocolate con chufa, picual y maracuyá acompañado de crujiente de melaza de pan de semillas de lino). Chocolates artesanos (Inspirado en la Nao San Juan, nuestras elaboraciones a base de cacao de diferentes procedencias con notas de sal de Añana, cítricos, brandy, coco y maracuyá.

    Un final dulce, bebimos el vino Château Villefranche Sauternes (2022)

    Tuvimos que tomar café y… respirar fuerte.

    Bueno, bueno, bueno… y ¿qué decimos ahora?, los calificativos se esconden entre los pliegues de nuestra boca y nuestra lengua… y no se acaban. Es difícil expresar toda la satisfacción que tuvimos. Una experiencia inolvidable y duradera.

    Elena Arzak vino a saludarnos y a despedirnos, una mujer que contagia simpatía y entusiasmo. Y todo el servicio, de diez. El sumiller, muy atento, enseguida nos ofreció los mejores vinos que combinaban con tan extraordinaria comida.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

  • Seguimos, aunque un pelín tarde

    Desde hace varios años, casi diez, no atiendo este blog
    como se merece. Muchas cosas que hacer, poca
    constancia en aprender bien la tecnología, … y todas las
    excusas que el amable lector crea conveniente. Pero
    ahora, parece que si, que vamos a ir p’adelante. Y digo
    vamos porque cuento con la inestimable ayuda de mi
    hijo, Haritz Cruz Beloqui y su mujer Garazi Aristu
    Gelbenzu, que en eso de la tecnología son mucho más
    adelantados que yo.
    ¿Hasta cuándo? Espero que hasta siempre.

     

  • 30 de noviembre de 1975, salí de la cárcel

    El 30 de noviembre de 1975 salía yo de la cárcel de Carabanchel de Madrid, a las 12 de la noche, beneficiado por el indulto que otorgó el jefe del estado, Juan Carlos, a los que teníamos condenas o pendientes de condena de menos de tres años en el franquismo. Yo tenía 3 + 3 y me pilló. Los famosos, salieron a las 10 de la noche, nosotros, tuvimos que esperar.
    A mediados-finales de mayo de 1975, con el dictador Franco en las últimas, fui detenido por la Brigada Político Social en Madrid. Entonces yo era el responsable del “aparato de propaganda” de la ORT, era el encargado, junto con una compañera y un compañero de instalar y hacer producir una “imprenta” clandestina, con una multicopista (una “vietnamita” las llamábamos no sé por qué), imprimíamos el periódico “En Lucha”. Tuvimos que ir de nómadas por diversos lugares prestados, y finalmente alquilamos un piso en el barrio de los Ángeles de Aluche, Madrid. Yo ya había tenido esa responsabilidad en unos años antes, pero me tuve que ir a la “mili” y lo dejé.
    Duramos muy poco, la policía, a alarmada por los vecinos, que creían que teníamos un depósito de armas (eran las cajas de papel que subíamos al piso para imprimir el periódico).
    El grupo operativo de la Brigada Político-Social que nos detuvo, estaba dirigido por José Antonio González Pacheco, “Billy el Niño”, alumno aventajado del comisario Roberto Conesa, nazi confeso. El jefe era el comisario Conrado Delso Pérez, “el Gitano”, que todavía estaba convaleciente del atentado de la cafetería Rolando de la calle del Correo, la de enfrente de la Dirección General de Seguridad franquista, y apenas se tenía de pie.
    Billy el Niño me soltó un bofetón para que le dijera mi domicilio verdadero, porque al principio di el de mis padres, donde yo vivía hacía poco y lógicamente no encontraron nada. El retraso provocó que mi padre llamara a mi mujer para que “limpiara” mi casa y mientras registraban, subió una maleta con papeles al rellano del piso de arriba… y no pillaron nada.
    Estuve en la cárcel de Carabanchel hasta final de noviembre; 180 días más o menos, de los que 30 los pasé en celdas de castigo en protesta por el fusilamiento-asesinato de los luchadores antifascistas Juan Paredes Manot, “Txiki”, Ángel Otaegi, José Humberto Baena, José Luis Sánchez Bravo y Ramón García Sanz.
    El 20 de noviembre, estando incomunicados y de madrugada comenzó a correr la voz de celda en celda de la Quinta Galería, que Franco había muerto. Al punto de la mañana, nos abrieron y nos soltaron al patio y a nuestras antiguas celdas. Se había acabado el aislamiento, la primera medida de gracia.
    Desde hacía más de un año, los presos políticos de Carabanchel habían renunciado a la ración de vino que servían diariamente a todos los presos, en protesta por el mal trato que nos daban en la cárcel, pero ese día, con el dictador muerto bajamos todos a por el vino, a brindar por la muerte del dictador y por todos los antifascistas caídos en combate. Se respiraba alegría y esperanza (que luego se vio muy frustrada). Todos pensábamos que nos quedaba muy poco para salir.
    Después nos enteramos que comandos de fascistas y de la guardia civil estuvieron a punto de entrar para matarnos; llegaron hasta el segundo “rastrillo” perimetral, y eran tres. Fueron seis meses para experimentar novedades, para conocer a dirigentes políticos de mucho peso y larga trayectoria de lucha, y aprender de ellos, para experimentar una pequeña parte de sacrificio mientras otros perdían la vida. Son recuerdos imborrables. Uno meses de rabia, pero también de esperanza.
  • Otro 27 de septiembre

    Un 27 de septiembre de hace cuarenta y ocho años, estaba yo preso en la cárcel de Carabanchel, esperando a que el Tribunal de Orden Público, me sentenciara a 6 años de cárcel por «asociación ilícita y propaganda ilegal». Días antes habían traído a José Humberto Baena, José Luis Sánchez Bravo y Ramón García Sanz a esta cárcel, ya condenados a muerte. No estaban con nosotros, en la Quinta Galería, la de los presos políticos, estaban aparte. Los funcionarios de la cárcel, mayoritariamente, nos trataban con cierta complicidad, permitiéndonos «meter cosas en la cárcel» para tener una vida más llevadera. Al amanecer del 27 de septiembre, fueron fusilados los de Carabanchel, junto con Juan Paredes Manot «Txiki» y Ángel Otaegi. Fraga Iribarne era ministro de Información y Turismo y uno de los firmantes de las sentencias de muerte.
    Un plan salvaje. Nos enteramos al día siguiente y todos los presos políticos estábamos ya en una dura huelga de hambre que duró para los últimos (un gipuzkoano y yo) 21 días.
    En aquella estancia en la cárcel, entablé muy buena relación con un poeta comunista muy singular, Carlos Álvarez Cruz, compartimos celda, partidas de ajedrez (era un maestro y yo un zote) y afanes. Y, de memoria, recitándomela a través de la pared para que le ayudara a memorizarla, porque no teníamos ni papel ni lápiz en la celda de castigo en las que nos metieron por estar en huelga de hambre, escribió este magnífico poema del que ahora transcribo un fragmento.
    «Mientras luchaba yo con mi cabeza
    Doliente en una celda de castigo,
    De madrugada descuajaron trigo
    De cinco espigas jóvenes. Nobleza
    y error ya irreversibles. No hay belleza.
    No hay ninguna belleza en lo que digo.
    Cinco cuerpos de piedra por testigo
    pongo sobre este abismo de vileza».
    Este año me he retrasado en este recordatorio, porque a mi edad voy perdiendo un poco la memoria, pero no toda. Afortunadamente, todavía tenemos memoria.
  • Un rápido resumen, un poco cansino, recuperado desde 2015

    Voy a retomar el blog de esta manera, no hay otra. Hago un resumen, de más a menos, de los post que debería haber hecho en su momento y que por diferentes circunstancias se han quedado en el tintero. Me apetece, porque no me he muerto, todavía, ni he estado parado, es un testimonio de mis andanzas por estos mundos. Después, veré de seguir al día o así. Muchas gracias por la comprensión de los lectores.

    Casa Grajales, Colombia, una oportunidad para un gran proyecto. Un viaje (y viajero) afortunado

    (marzo 2015)

    Rememorando a los viajeros románticos del siglo XIX, salgo de Pamplona temprano a protagonizar una aventura todavía incierta pero que encaro con mucha ilusión y expectativa. Paso por Madrid con infante impaciencia y aterrizo en Cali entrada la noche, recorriendo en coche el tramo final que me lleva a La Unión, mi destino al norte del Valle del Cauca colombiano.

    Me alojo en Los Viñedos, un hotel del Grupo Grajales que son quienes me han contratado para elaborar un diagnóstico sobre las posibilidades de mejora de sus empresas relacionadas con el vino y con el turismo.

    A pesar del componente profesional que, sobre cualquier otra consideración, informa mi viaje, o quizás por ello, quiero enriquecer éste con una visión más comprometida y emocional, como creo que hay que dirigirse al viajero que nos visita. Me propongo “Viajar conservando siempre una visión rigurosa y a la vez exaltada del mundo” (Alexander von Humboldt). Se impone una nueva concepción de la naturaleza en la que los sentimientos ganan espacio; lo subjetivo, lo estético y lo sentimental cobran peso frente a las descripciones puramente objetivas y pragmáticas. El viaje se ha transformado en el siglo XXI  en una experiencia personal, intima…, el viajero moderno reinventa los lugares, los reconstruye a través de sus impresiones, y busca emocionarse con ellas.

    Lo primero que llama mi atención con el amanecer es que este hotel hace de atalaya para hacerse una idea muy completa, con un solo golpe de vista, de la situación geográfica del terreno que debo explorar y descubrir. Situado a mitad de una colina se puede divisar todos los alrededores de La Unión por el oeste y una buena parte de la llanura del Valle por el este.

    Después de un reconfortante desayuno frutero (no podía de ser de otra manera en este paraíso de la fruta tropical), acudo a mi primera cita, me viene a recoger Gloria Inés Quintero Rodas, subgerente de Casa Grajales, me da una calurosa bienvenida y bajamos a las instalaciones del grupo. En su despacho repasamos el programa que voy a realizar esta semana, visitando todas las empresas relacionadas con el vino y el turismo del Grupo, Bodega, Parque de la Uva, cultivos, hoteles, Museo del Vino, etc. Y me pone en danza. Sale a colación mi visita en el año 1999 y me enseña el “Libro de Visitas” y encontramos mi dedicatoria y firma de esa fecha, un reencuentro feliz.

    Lo primero es visitar la Bodega. De la mano paciente y sabia de Gloria Cecilia Álvarez, ingeniera agrónoma y responsable técnica de la bodega, me hace un recorrido por “la fábrica” (¡!): zona de recepción de la uva, depósitos de aluminio y poliéster, con intercambiador de frío, de distintos tamaños, desde 7.00 l hasta 24.00 l. Me explica que elaboran un millón y medio de botellas anuales. El más vendido es el Abocado, unas 100.000 botellas. Visitamos cavas de barricas, muy antiguas éstas, y que poco pueden hacer más allá que contener el vino. Me explica Gloria que la familia Grajales fundó la bodega en 1977, para aprovechar los excedentes de uva que cultivaban para mesa. En casi todos los vinos, parten de un mosto concentrado traído de Chile, y algunas veces le añaden mosto de las uvas de mesa que cultiva en La Unión.

    La Ingeniera Gloria Álvarez me ofrece catar todos los vinos de su porfolio y nos ponemos manos a la obra, con la colaboración de su ayudante Gustavo Prado.

    Como en el restaurante del Grupo con Gloria y aprovechamos para informarme de detalles de la elaboración que desconozco. La comida, excelente.

    Le planteo la conveniencia de no emplear la denominación “fábrica” para la bodega. Los vinos no se fabrican, se elaboran, les digo, eso es lo que quieren los consumidores y aficionados al vino.

    Un día muy provechoso pero que acabo con bastante fatiga en mis sentidos.

    El segundo día lo dedico a visitar los diferentes cultivos frutales del Grupo Grajales con el Ingeniero Agrónomo Sergio Aníbal Silva González.

    Melones, papaya, sandía, carambolo, guayaba, piña, uva… Enorme, campos muy grandes y variados, desde Toro al Norte hasta Roldanillo al sur. Los ciclos de cultivo son bastante cortos, tres o cuatro meses y siempre hay frutos por tanto. Todos los cultivos son ecológicos, sin abonos químicos o sintéticos, y como curiosidad vi como las abejas juegan un papel primordial en la fecundación de las diferentes plantas, para lo que se ponen panales de abejas en las cercanías de los cultivos.

    De paso, visitamos el Museo Rayo en Roldanillo, pequeño pero muy activo, y puede ser uno de los hitos de la futura Ruta del Vino. También, a la vuelta de Toro, visitamos la “Capilla Doctrinera de San Juan Bautista” de El Bohío, una Ermita del siglo XVII, con factura mudéjar y algunas figuras muy interesantes.

    Como en el restaurante del Grupo con Sergio, el menú del día está muy bien. Esta vez pido un vino de los que importan y que le han dado mucha promoción, el Rayo Gran Reserva 2004, elaborado en Cariñena por TorreLongares y distribuido por Casa Grajales. Está bastante bien, pero un poco maderizado.

    Al final visito la planta “PostCosecha” donde se realiza la limpieza, el embalaje y la expedición. Están constantemente con trabajo porque los ciclos de cultivo son bastante cortos y los pedidos constantes.

    Me recoge José Edier Cardona, que conocí en mi viaje de 1999 cuando estaba él al frente de Fenalco en Tuluá; un bonito reencuentro. Me lleva al Parque Nacional de la Uva, colindante con la Bodega y los cultivos de Grajales en La Unión. Es un Parque temático de tamaño medio, con zonas diferenciadas y con guías en cada punto. El vino y la uva, el lago, los cultivos tropicales, el bohío ecológico, la caña y el azúcar, el rincón cafetero, el mundo animal (caballos, vacas, toros, asnos, caballos, mulos, ovejas, cabras, cerdos, conejos, aves… hicimos el recorrido en carruaje y en cada parada una guía nos daba las explicaciones correspondientes. Aprecié como los animales se alimentan de las frutas y verduras cultivadas por la empresa, nada de piensos compuestos ni cosas artificiales.

    Al mediodía comimos en la entrada del Parque que hay varios restaurantes de comida rápida, una hamburguesa, muy rica.

    Por la tarde, José Edier me subió a lo alto del monte que cobija todas las fincas de Grajales en La Unión y me enseñó el proyecto, que inaugurará de inmediato, de un Parque del Viento, con dos Tirolinas que serán las más grandes de Colombia y que se prodrá bajar con ellas hasta el Parque Nacional de la Uva. Rodeando la Plataforma, un gran aparcamiento y una cafetería.

    También me informaron que está en proyecto avanzado un Parque del Oeste Norteamericano con la recreación de un poblado, cowboys, indios, etc.

    Tenemos una primera reunión de evaluación presidida por Andrés Mejía y en la que participan Gloria Inés Quintero, Carlos Alberto Ruiz, y José Edier Cardona. Repasamos algunos conceptos. Insisto en la necesidad de mejorar los vinos, entre otras cosas para que sean la enseña del Destino turístico. Es verdad que mencionar solamente el vino era demasiado reduccionista, y que se podría pensar en añadir otro “apellido”, se podría estudiar que la Ruta se denominase “Ruta del Vino y las Tradiciones de Colombia”, incluyendo en las tradiciones el cultivo de la fruta y muchas de las cosas que se enseñaban en el Parque de la Uva que también podría añadir este nuevo apelativo.

    Angélica García, Directora Comercial del Hotel y Jorge Acosta, consultor de ventas, mercadeo y turismo, fueron mis anfitriones en el cuarto día. Primero me refieren un poco las cifras del hotel Los Viñedos: 41 habitaciones dobles, con una ocupación entresemana entre el 15% y el 30%, fundamentalmente de profesionales y corporativos; y en fiestas entre el 60% y el 90% de turismo individual o familiar. Las temporadas altas son Enero, Junio, Julio, Semana Santa y final de año.

    Los clientes vienen de Cali (40%), Eje Cafetero (28%), Bogotá (17%), resto de Medellín y centro del Valle. Solamente acude un 1% de extranjeros (USA, Japón, México y Perú). Los turistas buscan descanso y actividades, paisaje y clima; es sobre todo, cliente cercano.

    Todos los corporativos acuden por negocios del Grupo Grajales.

    Disponen de Salones para 300 pax, 100 pax, y 50 pax.

    La promoción la realiza desde diciembre una fuerza de ventas externa con personal en el Eje Cafetero, Cali y Centro del Valle. Tienen muy poca relación con touroperadores.

    Puedo decir, por mi propia experiencia que las instalaciones son confortables, con restaurante, piscina, spa, y masajes.

    Visitamos una Casa Rural en La Rioja, más al norte, que está sin terminar del todo, pero le falta muy poco, y otra en Río Lindo, a las afueras de La Unión, que está ya abierta al público. Muy espaciosas, se pueden alquilar enteras o por habitaciones. Tienen la imagen de las casas coloniales españolas, de una planta, con amplios jardines y todas las comodidades.

    A primera hora me llevaron a conocer una casa en restauración, cerca de Toro en el Norte. Quieren dedicarla a eventos reducidos y reuniones de empresa.

    El quinto día me enseña Gloria las instalaciones del futuro Museo del Vino y me entrega un dossier donde se expresan las diferentes Salas. Se sitúa a continuación del restaurante y llega hasta cerca de la entrada del Parque de la Uva. Las Salas están dedicadas a un tema, con carteles de gran formato y algunos objetos, las botellas juegan un papel decorativo muy importante. La Sala 1 estará dedicada al Paisaje de la Uva, la Sala 2 a la Vendimia, La Sala 3 a la Prensa y elaboración del Vino, la Sala 4 al Vino, la elaboración, las barricas, el añejamiento, el embotellamiento, el etiquetado y finalmente el comercio, con la instalación de una tienda con las referencias de Grajales. La salida se hace hacia el Parque Nacional de la Uva.

    Comemos Gloria y yo en el Restaurante de la empresa, rescato el Vino dedicada a Omar Rayo, y degustamos el menú del día, repasando algunas de las cosas que ya voy viendo para mejorar.

    Por la tarde, me presentan a las guías de la empresa, Natalia Arias, Katherine, Diana Rojas, Mónica Restrepo, Mónica Osorio, Mónica Cardona, Mónica Barco, Viviana, Carolina y el único varón, Jorge. Tenemos primero una pequeña charla (por mi parte) les cuento mis experiencias para que como guías transmitan emoción y una acogida excelente. Me hacen una demostración de la visita que suelen guiar por la bodega, y terminamos en la salita donde están todos los vinos y se le ofrece al visitante un vasito de plástico con vino de tetrabrik. Les digo que me parece espantoso, es un final como para no volver; hay que poner copas de cristal y ofrecer vino de una botella. Toda el recorrido es una experiencia para el visitante, que tiene que ser singular y muy satisfactoria, porque así, el cliente recomendará la visita a sus amigos y familiares y comprará vino.

    Estas guías combinan el trabajo enseñando la bodega con servir en el restaurante o hacer de cajeras. Son gente muy bien preparada, no solo desde el punto de vista técnico, sino desde el punto de vista humano.

    El sexto día tenemos una reunión por la mañana, presidida por Gloria Inés Quintero Rodas, y en la que participan, José Edier Cardona, Gloria cecilia Álvarez, Gustavo Adolfo Arana Vélez (director del Hotel Los Viñedos) y Julián Ochoa Herrera (Gerente de Mercadeo y Ventas de Casa Grajales).

    Hago una somera exposición, anunciando un Informe Final de propuesta en el próximo mes, en la que destaco la necesidad de definir un Destino Turístico, en este territorio, con esta gente, con recursos turísticos notables que pueden convertirse en productos turísticos comercializables, con una organización concreta en forma de Ruta (desde Cali a La Unión), participando numerosos agentes turísticos. Como recursos, destacan el Vino y la Uva, las Frutas Tropicales, el Paisaje, y las Tradiciones. Y como productos y servicios: La Bodega, el Museo del Vino, El Parque Nacional de la Uva, los cultivos, y los alojamientos y restaurantes.

    Sobre el vino, destaco sus deficiencias y señalo como objetivos conseguir que sean saludables (con menos azúcar añadido), respetuosos con el medio ambiente (ya lo son) y colombianos (ya lo son). Propongo diferenciar entre las líneas Grajales y Valtier, y que sea ésta última la que se utilice para la renovación.

    Vuelvo a señalar que una de las mejores cosas que tienen es la propia gente que trabaja en los negocios Grajales, hay que cuidarles, pero hay que partir de que la actitud y la filosofía de su trabajo es muy buena.

    Me despido con esperenza e ilusión y me llevan a Cali, donde he quedado con mi amiga Bania Guerrero Ramos y su familia, en cuya casa duermo. Al día siguiente, a Madrid y Pamplona.

    Día del Vino en Igantzi

    (Septiembre 2015)

    El domingo 24 de Septiembre se celebró en Igantzi el Día del Vino de Navarra. Bajo el lema “Vinos de Navarra, Las gotas de la vida / Bizitzaren ttanttak”, las bodegas Ochoa (Olite), Inurrieta (Falces), Marco Real (Olite), Marqués de Valcarlos (Los Arcos) y Odipus-Reverte (Fitero), ofrecieron sus vinos a los asistentes.

    Organizado por el Ayuntamiento de Igantzi y por EntreVinos, se celebró en el Frontón de la localidad, de 12:00 a 14:30 h. y al estar inmersos en las Fiestas Patronales, coincidió con el Concurso de Quesos tradicionales.

    A la entrada del Frontón se podía comprar una copa de vino y un portacopas para acceder al recinto y degustar los vinos de las bodegas presentes.

    Esta iniciativa se celebra desde hace siete años en otras localidades de Navarra, con el afán de difundir la riqueza y el prestigio de los vinos de Navarra.

    Día del Vino de Navarra y en Lekunberri

    (Septiembre-Octubre 2015)

    Más de mil personas asistieron al Día del Vino de Navarra en Lekunberri. Bajo el lema “Nafarroako Ardoak: Bizitzaren Ttanttak” (Vinos de Navarra: Las gotas de la vida), se celebró, el domingo 11 de Octubre, el Día del Vino de Navarra. Siete bodegas de la D. O. Navarra (Bodegas Inurrieta de Falces, Bodegas Ochoa de Olite, Bodegas Marco Real de Olite, Rafael Reverte de Fitero, y la empresa Irauli de Sunbilla, que distribuye a las bodgas Artazu, Azpea y Nekeas), participaron en la carpa instalada por el Ayuntamiento en la Herriko Enparantza.

    De 11,30 h. a 14,30 se pudieron degustar y comprar los vinos de las bodegas citadas; unas copas y portacopas que se podrían adquirir a la entrada de la Carpa de la Herriko Enparantza por 5 euros.

    Esta Jornada ha sido organizada por el Ayuntamiento de Lekunberri, con la colaboración del Consejo Regulador de la D. O. Navarra, y con la organización técnica de EntreVinos

    La acción se enmarca en el programa de fiestas que promueve el Ayuntamiento de Lekunberri y en el empeño por dar a conocer los productos de Navarra.

    Chus Lampreave, la sal de la vida

    Tengo recuerdos de Chus Lampreave de cuando éramos pequeños. Ella era prima carnal de mi madre y recuerdo a su hemana mayor, Mercedes, muy bella, y a su madre Pilar, pequeñita y siempre sonriendo.

    Toda la familia, incluida la mía, era muy católica y conservadora, y Chus se nos presentaba demasiado heterodoxa y rebelde para pasar desapercibida. De muy joven pintaba (muy bien) y era algo así como de la generación «beatnik»; apareció con un novio, como ella, Eusebio, su marido, realizador de musicales de televisón, que a todos les parecía «poco apropiado en su vestires». Cuando la vimos en El Pisito, el Cochecito o El Verdugo, nos pareció la continuidad lógica de sus excentricidades, y algunos de sus sobrinos varones empezamos a envidiarla y admirarla al mismo tiempo, pero en privado. Era un rayo de luz entre tanta oscuridad. Después perdí el trato, hasta que en 1997 le propuse participar en una campaña publicitaria para la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, era sobre el reciclaje, y le pareció estupendo; lamentablemente redujeron de tal forma el presupuesto que fue imposible.

    La he seguido siempre en la distancia y siempre he presumido de nuestro parentesco porque era la sal de la vida.

    Hace treinta años, más o menos, se dedicó a viajar al Pirineo navarro para averiguar nuestros orígenes familiares que parten de la localidad salacenca de Izalzu. Llegó hasta mil setecientos y pico que pasaban a Gipuzkoa, y se cansó. Luego he descubierto una grata casualidad, hay un barrio de Zeanuri, en Bizkaia, que se denomina Lampreabe, y que algunos antepasados de parte de mi padre adoptaron como apellido, ¿será posible? ¿será casualidad?

    Ha sido una lástima su fallecimiento, aunque fuera previsible.

    Descanse en paz

     

    Y se corta el Blog, no me apetece escribir, los acontecimientos desbordan un poco y me llevan a centrarme en el día a día

    Un año más, cambiamos al 16

    Y nos metemos en la mar de Hendaia

    Y no hay más… de momento.

     

    Retomo el blog, han pasado seis años, me he perdido un poco, me encontrado más, y ahora, jubilado y poco movible, pienso en lo que me dejo por el camino y me pongo nuevamente manos a la obra.

    Un pequeño repaso. En diciembre del 16 acabamos las Tertulias del Vino de Madrid, Barcelona y Pamplona, con pena pero con decisión, hay que dar paso a nuevas ideas y cosas. Me jubilo, y me queda una porquería de pensión.

    En el 17 me bañé en la gélidas aguas de Hendaia en enero; comencé a militar en Podemos Navarra, y ya sabéis que si me meto… me meto; visité Fitur y Madrid Fusión, por aquello de visitar a los amigos y estar al día; sigo en la radio con Sopas con Onda, ya llevo 11 años. Estreno una actividad en Pamplona, más reducida, para amigos, en el Bar Noé, los ViNoé, para seguir disfrutando de los buenos vinos en buena compañía. Asisto como jurado al Concurso de vinos de la Cofradía del Vino de Navarra, un placer. Trabajo en la Academia Navarra de Gastronomía de la que soy secretario. Celebramos los Póker de Verduras de Temporada en el Hostal Remigio de Tudela, Invierno, Primavera y Otoño. Carla sobre los vinos de Rioja en Andosilla “Tres reyes, una duquesa y un marqués, beben vino romano. [Una aproximación a la historia antigua del vino en Rioja]”. Participo como jurado en los Premios Envero de Ribera de Duero y los Ópera Prima en Peñafiel para catar las nuevas añadas de la D. O. Ribera de Duero.

    Organizo el Concurso de Sabores Tradicionales de Mendióroz, como excusa para rescatar elaboraciones y pasarlo bien comiendo y bebeindo en la mañana del sábado de fiestas.

    En el 18, me saqué el título de WSET (Wine & Spirit Educatio Trust) nivel 2. Actúe como Jurado en el Concurso Nacional de Vinos de las Pequeñas Denominaciones de Origen Españolas.

    Desmantelo mi oficina y me instalo en una habitación en mi casa. Desde el 83, ¡puf! qué llorera. Asisto a Alimentaria en Barcelona y de paso disfruto de Magnificat 2018, una selección de vinos y licores internacionales organizado por Juvé i Camps .

    Como en años anteriores sigo participando en el corte del Primer Espárrago de Navarra, el corte del Queso Idiazabal, en la fiesta de las Denominaciones de Origen de Mendavia y en Andosilla Gastronómica. Al Capítulo de la Cofradía de Navarra, sin falta. Y al final del verano, como Jurado del Concurso de Quesos en el Artzai Eguina de Uharte Arakil, Y a la asamblea anual de la Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino y Espirituosos (AEPEV).

    En el 19 me salí de Podemos, como entré, ligero de equipaje y sin armar ruido. Mi desaliento no tiene consuelo, hay que dejar pasar tiempo. El vino y la gastronomía dan más placer. Se repiten todas las andanzas anuales, comenzando por el baño iniciático en Hendaia. A finales del año, asisto a un fam-trip en la Rioja alavesa, muy provechoso.

    Y llegamos al 2020 que es cuando se acabó el mundo sin avisar. Alguna cosita se escapó y pude salir del confinamiento en momentos. Descubrimos el zoom, y el asunto telemático. Y me matriculé en la UNED para estudiar Antropología Social y Cultural, sin más, por el gusto de saber, poco a poco y sin morir en el intento. A la vejez, viruelas.

    Asisto solamente al Concurso de Vinos de la Cofradía del Vino de Navarra. Estamos confinados en la región. Y sigo en la radio, desde casa. Me han diagnosticado Estenosis de Canal (como mola contarlo y ver las caras de la gente que no comprende nada, yo siempre pongo entre paréntesis, “ver google”). Pero es una putada añadida que me martiriza de dolor ciático en la perna derecha sobre todo.

    Amanece 2021 con inquietud, la pandemia se extiende como una mancha de aceite. Nos trufan con elecciones varias y así nos entretenemos, sin querer. Mi enfermedad mejora muy poco y muy lentamente. Llega la primavera y todavía no he podido ir a Hendaia, al baño sanador. La gran esperanza que tenía en que me operaran se frustra porque puede ser peor el remedio que la enfermedad. Me vacunan, y asisto a un par de cosas que me hacen revivir. El corte del queso Idiazabal de Navarra, que narro aparte, y el concurso de vinos de la Cofradía del Vino de Navarra.

    Decido este año comenzar con mis hijos una aventura muy positiva, hacer video-catas con muchos vinos de calidad. Y sigo mi actividad de comentarista político radiofónico y en el programa Sopas con Onda de Onda Cero Navarra.

    Y hasta aquí llega la “reentré”, ahora a ver si tengo constancia. Muchas gracias y muchos besos a las y los animadores.

     Martintxo, un cocido estupendo

    Diciembre 2019

    Por fin celebramos la comida prometida del Cocido en el Martintxo con mi amigo Daniel  Campanero. Una prueba, nada competitiva por cierto ya que estaba seguro que iba a comer algo excelente. Caldo de codido, garbanzos de Fuentesaúco, Coliflor y piperras, Carnes del Cocido, como son la Gallina, el Morcillo de Ternera, el Tocino Ibérico y el Chorizo. Acompañadop también de una piperada para adobar la carne en la boca. Te ponen un babwero-mantel, para que despreocupes de tu vestimenta y te centres en lo que es lo importante, el cocido. Regado con vino de cosecha y bodega propia de garnacha.

    Martintxo tiene a gala elaborar y cultivar la mayoría de los productos que sirve, huerta, bodega, ganadería… y el mar, de aquí al lado.

    Volvamos al cocido, lo llaman madrileño yo creo más bien por el cariño al origen, pero los toques propios son singulares, la coliflor en lugar de la berza, la piperrada en lugar de la salsa de tomate, las piperras en vinagre… Son guiños, muy inteligentes de quien domina los productos y los sabores.

    Yo que iba un poco excéptico salí muy satisfecho. El buen hacer hay que celebrarlo.

    Acaba de fallecer Martintxo, a poco de comer yo allí su cocido, y no puedo más que brindar por él.

    La cocina del confinamiento mola mogollón

    Verano 2020

    Mi amigo Josema Azpeitia me ha picado para hacer algunas recetas tradicionales y publicarlas.

    Es duro esto de estar confinado en casa, sin apenas poder salir ¿A qué nos dedicamos mientras tanto? Como no podemos tener contacto humano fuera de casa (no hay nada de sexo, que es trampa), nos dedicamos a cocinar, primero por necesidad, un poco compulsivamente, y luego por placer, que es lo mejor.

    Yo os ofrezco tres recetas, que si no es demasiado trabajo. Os las recomiendo, están las preparaciones riquísimas. Y no son caras.

    Carrilleras de cuto en salsa de verduras y vino tinto

    La carrillera (denominada también carrillada) es un corte de carne en el cerdo y la ternera (a veces incluso del buey) procedente de los músculos maseteros. Corresponde a las partes grasas que se encuentran a ambos lados de la cara y pertenecen a la casquería. La palabra proviene de carrillo. Estas partes carnosas, en el caso del cerdo, a uno y otro lado del hocico (nariz) solían prepararse los días de matanza. En la gastronomía de la Edad Media la carrillada es entendida como la carne existente en torno a la quijada de los animales vertebrados.

    La carrillera puede encontrarse en carnicerías y casquerías, la estructura gelatinosa (debido al alto contenido de colágeno que poseen) permite que pueda ser guisada o braseada.

    El tamaño depende del animal, las de cerdo suelen pesar unos doscientos gramos. Las del cerdo ibérico son muy apreciadas en la cocina española. Las de ternera también son muy apreciadas, pero son más caras.

    Ingredientes

    8 carrilleras deshuesadas

    (todas las verduras, cortadas en brunoise [Cortar en brunoise significa cortar alimentos en dados pequeños de unos 2 milímetros de lado y, como tantos otros términos culinarios, es una palabra francesa. Es uno de los cortes que con más frecuencia se realiza en la cocina]

    1 puerro

    1 cebolla grande

    3 dientes de ajo

    2 zanahoria medianas

    1 cucharada de pasta de pimiento rojo

    1 hoja de laurel

    1 l. de vino tinto

    3 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra

    sal

    pimienta negra en grano

    Preparación

    Se limpian bien las carrilleras de todos los nervios que pudieran tener. Se utilizan enteras para esta receta. [Una vez, en el mercado municipal de Salou me las sirvieron con hueso. No está mal, pero tienen suficiente colágeno y es un engorro para le comensal tener que deshuesarlas].

    Se ponen en la cazuela con aceite bien vivo, para sellarlas.

    Se reservan y se echan todas las verduras en la misma cazuela a fuego lento para que se pochen bien.

    Una vez pochadas las verduras se les añaden las carrilleras, se mojan bien con vino tinto y las dejamos cocer 45 minutos a fuego lento. Hay que vigilar que no se queden secas, y para ello añadirles el agua que pida el guiso.

    Cuando están a nuestro gusto (a mi me gustan que se resista un poco a la mordida, un poco “al dente”, a otros les gustan mucho más hechas), se retiran las carrilleras y se pasa la salsa por un chino tradicional, mejor que la batidora.

    Se vuelven a juntar los ingredientes con la salsa y se rectifica de sal y pimienta.

    Se disfrutan en el paladar.

    Vino

    Muy interesante un blanco fermentado en barrica, incluso de crianza, de Chardonnay. Pero a mi me gusta más maridar este guiso con un tinto de crianza, de Garnacha por ejemplo, no muy maderizado.

    Callos de ternera a mi manera

    Los callos es una preparación de las “baratas”, un acomida de casquería. En todas las regiones españolas hay variantes de este plato que se realiza con partes de estómago, patas y morros, partes que tienen mucho colágeno. Mi referencia son las callos a la madrileña.

    Se desconoce el origen de este plato en la gastronomía madrileña, existen recetas del mismo que datan del año 1599 que en el libro Guzmán de Analfarache de Mateo Alemán, que menciona el plato de callos como: “revoltillos hechos de las tripas, con algo de los callos del vientre”. Ya en el año 1607 Domingo Hernández de Maceras presenta una receta de callos bajo la denominación: “De manjar blanco de callos de vaca”. Es un plato que nació en tabernas y que acabó con el tiempo en los más prestigiosos restaurantes. Se sabe que se ofrece en un menú del prestigioso Lhardy ya en pleno siglo XIX.

    Los callos son uno de los platos más típicos del invierno madrileño. Se elabora principalmente con tripas de vaca que se ofrecen por regla general en las casquerías existentes cerca de las carnicerías de la capital madrileña. Los callos son entendidos como pedazos de estómago de vaca o de carnero que se comen guisados. Es un plato que se suele servir caliente en una cacerola de barro y acompañados de rodajas de chorizo de Cantimpalos, morcilla​ y jamón entreverado. Se considera un plato relativamente barato debido al bajo coste de sus ingredientes. Y tampoco es muy “engordante”, si no moja uno una barra de pan en la salsa, claro.

    En algunas regiones de la península, como Cataluña o Murcia, se les añade garbanzos.

    En Europa los callos se pueden encontrar en diversas partes: en Francia se toman “al estilo de Caen”; en Portugal se hace lo propio con las tripas à moda do Porto, en Italia con la “tripa florentina” (aunque cuentan con muchas variantes regionales).

    En algunos sitios se pican finamente, a mi me gustan en porciones de 3×3 cm. Por ejemplo, y como ya ha mencionado, un poco “al dente”.

    Ingredientes (para una buena cazuela, 10 personas)

    1 kg de callos de ternera

    1/2 kg de morros de ternera

    1 pata de ternera

    300 g de tocino ibérico entreverado

    3 chorizos

    1 morcilla de cebolla

    1 cebolla grande

    Un pimiento verde

    3 cucharadas soperas de tomate

    3 dientes de ajo

    1 guindilla roja

    3 hojas de laurel

    4 clavos de olor

    pimienta negra en grano

    1 cucharadita de pimentón de la Vera

    1 cucharadita de puré de pimiento choricero

    sal

    Preparación

    Los callos se remojan en agua fría tres veces, o cuatro, hasta que el agua salga limpia.

    Se cuecen callos, morros y pata durante 40 minutos, solamente les echamos un poco de sal y perejil. Se reservan y se tira el agua.

    Se deshuesa la pata de ternera

    Se vuelven a cocer las carnes en agua limpia durante 30 minutos, con clavos de olor y laurel, a fuego medio.

    En otra cazuela se pochan las verduras (cebolla, pimientos, tomate, guindilla, pimentón, ajos, guindilla, puré de pimiento choricero y pimientas), a fuego lento. Y se pasan por un pasapurés.

    Se juntan carnes y verduras, se le añade el tocino ibérico y los chorizos de cantimpalo. Cinco minutos antes de terminar se le añade la morcilla.

    El agua de la segunda cocción se emplea para poner la salsa menos espesa, si hiciera falta.

    Se pone todo en una fuente de barro (si se tiene, sino no). Y se sirve a los comensales.

    Vino

    Un buen vino tinto, dependiendo del picante, crianza o reserva, de Tempranillo, de Syrah o de Merlot.

    Torrijas al estilo de mi madre

    Esta preparación la aprendí de mi madre, que le salían de rechupete. Las preparaba por Semana Santa y eran una maravilla, compensaban los garbanzos con bacalao y espinacas que ponían en esas fechas de vigilia, y que entonces no me gustaban, ahora me encantan. Un poco más abajo de mi portal, en la calle de La Paz madrileña, estaba la taberna El anciano rey de los vinos, que hacían torrijas de vino rancio para esas fechas, estaban buenas, pero no tanto como las de mi madre.

    La torrija, también llamada tostada francesa, es un plato hecho de una rebanada de pan (habitualmente de varios días) que es empapada en leche, almíbar o vino y, tras ser rebozada en huevo, se fríe en una sartén con aceite. Se endulza con miel o azúcar y se aromatiza con canela.

    La primera referencia conocida a un producto parecido está en la obra de Apicio. Él compiló una colección de recetas latinas que data de los siglos IV o V. El recetario menciona que la rebanada de pan debe sumergirse en leche, sin mencionar el huevo, y no le da un nombre especial. Se limita a llamarla aliter dulcia (otro plato dulce).

    El pan migado en leche y endulzado fue conocido ampliamente en la Europa medieval bajo los nombres de suppe dorate, soupys yn dorye, tostées dorées o pain perdu en Francia, que dio payn purdyeu (pan perdido) en el Reino Unido.. Este pan jugoso era servido a menudo con aves de caza y otras carnes. La palabra soup o suppe en los nombres citados se refiere a que ha sido sumergida en un líquido, una “sopa”.

    El escritor y cocinero de palacio de Felipe II, Francisco Martínez Motiño, en su Arte de cozina, pastelería, vizcochería y conservería (1611) se encuentra la receta de torrijas que consiste en pan mojado en leche, huevo, frito hasta que quede un poco moreno —según aconseja—, endulzado con almíbar o miel y espolvoreado con azúcar.

    Es un postre muy sencillo, al alcance de cualquiera

    Ingredientes

         Rebanadas de pan viejo, yo prefiero del elaborado con masa madre, con miga consistente y poca corteza. En algunos sitios se le conoce como pan de trigo candeal.

    Leche entera de vaca

    Panela o azúcar

    Canela

    Cáscara de limón

    Preparación

    Se cuece la leche con azúcar, canela y una corteza de limón. Se deja enfriar un poco para que no funda las rebanadas de pan.

    Se colocan las rebanadas de pan en una fuente y se les moja con la leche que hemos cocido. Se dejan toda la noche. Seguramente que antes de irnos a dormir le tendremos que echar más leche porque el pan habrá embebido toda.

    A la mañana siguiente, vamos metiendo las rebanadas de pan en huevo batido y las freímos en la sartén.

    Las ponemos en una bandeja con papel absorbente y las espolvoreamos con uan mezcla de azúcar y canela.

    Algunos le añaden unas gotas de vino dulce.

    Vino

    Dulce de moscatel del norte de España de larga crianza, PX de Jerez, un Oporto o un Tokaj húngaro de 5 putonios. Y otro maridaje, completamente distinto, pero también extraordinario es con un Syrah de larga crianza.

    Con mi enfermedad a vueltas

    Septiembre 2020

    Me han realizado “3 bloqueos”, unos chutes de corticoides, pero apenas siento una ligera mejoría. Lo bueno que me pasa es que me tocan equipos de doctoras y doctores, enfermeras y enfermeros (más mujeres que hombres), extraordinarios, con una empatía, que por lo menos te hace el dolor más agradable.

    Me da por pensar (¡qué manía!) y me veo aceptando el dolor como forma de vida, es la hostia, con perdón, pero me pasan por la cabeza pensamientos terribles.

     La universidad, un paso de vida… a por ella

    Octubre 2020

    Siempre he sido un culo inquieto. Me meto a estudiar Antropología en la UNED de Pamplona. Iré poco a poco, este año me he matriculado solamente en dos, pero quiero conocer más cosas, quiero saber y esta carrera me mola. Y veremos, llevo desde los 18 años sin estudiar en serio de forma continuada. Sospecho que me va a costar. Pero…

    XXX Concurso de Calidad de los Vinos de Navarra

    Los mejores de Navarra

    9 de junio de 2021

    Tras una cata a ciegas realizada el 9 de junio, por un jurado compuesto por expertos del sector vitivinícola navarro (entre ellos yo mismo), la Cofradía del Vino de Navarra ha fallado su Concurso de Calidad de Vinos de Navarra. Y lo ha hecho por trigésima vez. Son ya 30 años los que acumula este longevo certamen, en el que se han reconocido en la presente edición nueve vinos, seleccionados en las distintas categorías.

    Mejor Vino Blanco sin Madera

    Pago de Cirsus Chardonnay 2020 de Bodegas Pago de Cirsus.

    Mejor Vino Blanco con Madera

    Albret El Alba 2020 de Finca Albret.

    Mejor Vino Rosado

    Albret Rosado 2020 de Finca Albret.

    Mejor Vino Tinto Cosecha 2020

    Lezaun Tempranillo 2020 de Bodegas Lezaun.

    Mejor Vino Tinto Otras Añadas

    Mimao 2019 de Bodega Inurrieta.

    Mejor Vino Tinto Roble

    1891 Roble 2020 de Bodegas Irache.

    Mejor Vino Tinto Crianza

    Inurrieta Cuatrocientos 2018 de Bodega Inurrieta.

    Mejor Vino Tinto Reserva y Gran Reserva

    Príncipe de Viana 1423 Reserva de Príncipe de Viana.

    Mejor Vino Dulce, Generoso o de Licor

    Esencia 2013 de Bodegas Castillo de Monjardín.

    Ha sido un año con mucha participación en una experiencia muy rica. Un placer.

     Jardín experimental de variedades vitícolas en Evena

    16 de junio de 2021

    Al asistir como jurado al Concurso de vinos de calidad de la Cofradía del Vino de Navarra, y al estar en Evena (Estación de Enología y Viticultura de Navarra), en un descanso, tuve la suerte de conocer a José Félix Cibriain Sabalza, el técnico mandamás de la estación, y nos enseñó el jardín de variedades experimentales , sobre todo antiguas, que tienen allí. Diversos clones de garnachas, tempranillos y syrahs, clones de berués, y otras desconocidas; una maravilla, apenas conocidas fuera de esa finca. Yo creo que es una línea de trabajo investigador que debería fomentarse con mucho ahínco y difundir su conocimiento.

    El corte del primer Idiazabal en Napardi (Pamplona)

    16 de junio de 2021

    Con el primer corte del queso, este año por parte del cocinero (guisandero como le gusta autodenominarse) Fermín Iturri del Restaurante Beti Jai de Aoiz/Agoitz, se dio por inaugurada la temporada del Queso Idiazabal. 30 jóvenes se han incorporado en los últimos 3 años a la actividad de ovino de leche de los que 11 son mujeres (37%) lo que demuestra, en palabras de la directora de INTIA, la continuidad, el buen estado de salud y un futuro prometedor en este sector concreto.

    El presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Queso Idiazabal, Félix Ajuria, acompañado de su antecesor Jose Mari Ustarroz (recientemente jubilado de estos menesteres, pero muy difícil de sustituir), presentaron el acto dando posteriormente paso a los representantes de las distintas instituciones como Ignacio Guembe (Director del servicio de Explotaciones Agrarias y Fomento Agroalimentario del Gobierno de Navarra), Carmen Alba (Concejala Especial de Comercio y Turismo del Ayuntamiento de Pamplona) y Natalia Bellostas (Directora-Gerente de INTIA).

    Este año el encargado de realizar el corte del primer queso Idiazabal de la temporada ha sido el cocinero con más de 25 años de experiencia MARTÍN ITURRI HUERTA, del Restaurante BETI JAI de Aoiz/Agoitz. Toda una referencia gastronómica, fundado en 1941 por la familia Iturri y que gracias a un esfuerzo y esmero continuado ha conseguido que este establecimiento, sin perder el corte familiar que le caracteriza, se haya convertido ya en un emblema de la hostelería navarra.

    Un año más, se presentaron los galardones obtenidos como reconocimiento a la regularidad de la calidad sensorial en las pruebas oficiales del Comité de Cata. Los mejores resultados de la temporada 2020, fueron logrados por las queserías guipuzcoanas de la localidad de Idiazabal Ander Barandiaran (Gaztainaditxulo) y Abel Goiburu (Goiburu Gaztak).

    Lo probé, saludé a los amigos, supuso un reencuentro estupendo.

    Las video-catas de EntreVinos

    Enero 2021

    Haritz, mi hijo, Garazi, su compañera, y yo, hemos comenzado un programa de video-catas que realizamos de forma artesanal (grabaciones en casa, con iphones), y que difundimos por nuestra cuenta a través de youtube, de whatsapp, de facebook, de Instagram… y demás redes sociales. Iré poniéndolas aquí para contento de nuestros seguidores.

    La pandemia a vueltas

    Enero 2021

    Pandemia y lesiones. No tienen nada que ver solamente coinciden en el tiempo. Al comienzo de la pandemia dichosa, se acomoda en mi cuerpo un dolor a veces insoportable. Pruebas y más pruebas. Me hacen una resonancia y me dicen que tengo una «estenosis de canal», producida por artrosis y por la edad (es que ya tengo mucha edad), y que me está afectando a la médula espinal y al nervio ciático. De verdad que me tiene bastante inmovilizado esta estenosis, y me jode mogollón. Me hacen varios bloqueos, tres, y me duran lo mismo que un pastel a la puerta de un colegio. Eso si, el trato de médicos y enfermeras y enfermeros es magnífico (yo quiero ir más veces!!!). He pasado por el Centro de Salud, la Unidad de Rakis (rehabilitación) y finalmente Rakis quirúrgico en Ubarmin. ¿será para mejor?, seguramente, pero no tengo ninguna certeza. Comienzo a pensar que me tengo que acostumbrar a vivir con dolor, una grandísisma putada. Seguro que escribo más veces sobre esto, es como si me aliviara.

    Rizolisis

    22 de julio 2021

    Me dice el doctor de Rakis quirúrgico que como los bloqueos no han servido de mucho, que me va a quemar el nervio que lleva el dolor desde la parte baja de la columna hasta el cerebro. Le llaman Rizolisis. Y le digo “pero será con anestesia doctor”, “no, tienes que sentir la quemazón”. La virgen, ¿será verdad? Pues si. Pero no es para tanto.

    Vidivinos en Donostia

    Septiembre 2021

    Cofradía del Queso Idiazabal de Ordizia

    Septiembre 2021

    UNED, Antropología

    Octubre 2021

    Concurso de brócoli en Funes

    Noviembre 2021

    Capítulo de la Cofradía del Vino de Navarra en Cintruénigo

    Noviembre 2021

    Vacuna Covid

    Diciembre 2021

    Cata de Queso Idiazabal en Ordizia

    Diciembre 2021

    Recuperamos Hendaia

    16 enero 2022

    Asamblea Cofradía Queso Idiazabal en Ordizia

    28 de enero

    Punto y Final en Onda Cero

    Febrero 2022

    Más Rizolisis

    14 de febrero 2022

    Concurso de Vinos de Navarra Cofradía

    9 de abril 2022

    Corte del Primer espárrago en Funes

    12 de abril 2022

    Carlos Álvarez Cruz, un placer haberte conocido

    Abril 2022

    Feria y Corte del Queso Idiazabal en Ordizia

    20 de abril 2022

    Andosilla Gastronómica

    1 de mayo 2022

    Corte del Primer Queso Idiazabal en Navarra

    4 de mayo 2022

    Cata Idiazabal en Pobeña

    6 de mayo 2022

    Capítulo de la Cofradía del Queso Idiazabal de Ordizia

    20 de mayo 2022

    Entrevista con Bania Guerrero en Madrid

    Junio 2022

    Comida con los Pantorras

    14 de julio 2022

    Bizitzaren Ttanttak, Día del Vino de Navarra en Elizondo

    6 de agosto 2022

    Artzai Eguna en Uharte Arakil

    28 de junio 2022

    Concurso de Sabores Tradicionales de Mendiorotz

    3 de septiembre 2022

    Nuevos vinos especiales del Grupo La Navarra

    12 de septiembre 2022

    Bizitzaren Ttanttak, Día del Vino en Igantzi

    25 de septiembre 2022

    Congreso del Queso Idiazábal en Ordizia

    7 de octubre 2022

    Capítulo de la Cofradía del Vino de Navarra

    6 de noviembre 2022

    Día del Brócoli en Funes

    20 de noviembre 2022

    Cena de la Comunicación de la AEPEVE (Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino y Espirituosos)

    28 de noviembre 2022

  • prueba

    Y también conocemos otras cosas como el Museo de Títeres de Sanmartino, y el Museo de la Romería de Lugones, que nos dejó pasmados; se trata de una bajera grande, con una instalación realizada por un paisano, Manolito El Pegu, que reproduce una romería que se celebra todos los años en el prado de enfrente, ésta es de 1952 y está preñada de detalles que convierten la instalación en algo único e inigualable.

    Ana Posada, nuestra anfitriona, estuvo de maravilla.

    Y también conocemos otras cosas como el Museo de Títeres de Sanmartino, y el Museo de la Romería de Lugones, que nos dejó pasmados; se trata de una bajera grande, con una instalación realizada por un paisano, Manolito El Pegu, que reproduce una romería que se celebra todos los años en el prado de enfrente, ésta es de 1952 y está preñada de detalles que convierten la instalación en algo único e inigualable.

    Ana Posada, nuestra anfitriona, estuvo de maravilla.

  • Siero, otro pedazo de Asturias para descubrir.

    Siero, otro pedazo de Asturias para descubrir.

    (Marzo 2015)

    Nos invitan a un Viaje de Familiarización en Siero, organizado por la Asociación de Turismo local. Un fin de semana muy aprovechado para descubrir un territorio rural asturiano al lado de Oviedo. Nos alojan en el Hotel Rural Casa Calero, cercano al casco urbano, pero independiente, regentado por Belén y su marido, una pareja joven empeñada en sobrevivir en este mundo rural. En la Plaza de Abastos de Pola de Siero han organizado una Feria de empresas y productos turísticos que durará todo el fin de semana, la recorremos y arrancamos un paseo por la localidad para reconocer los lugares más emblemáticos patrimoniales, hasta aterrizar en el bar más antiguo de Siero, el Pumarín, donde damos buena cuenta de una cena a base de “picoteo”.

    Visitamos numerosos establecimientos hosteleros, situados e paisajes estupendos. Restaurante Casa Telva, Quesería Ecológica de Varé, Quesería La Madera (ganadería y fabrica de productos lácticos ecológicos), Casa Rural El Trebol de 4 Hojas (con comida ecológica)… Y disfrutamos de una espicha tradicional, en el Llagar de Quelo que está en Tiñana; probamos más de veinte clases de sidra diferentes de la mano de Gonzalo, uno de los propietarios, antes de degustar una cena, un poco pantagruélica, de productos tradicionales, muy rica.

    Y también conocemos otras cosas como el Museo de Títeres de Sanmartino, y el Museo de la Romería de Lugones, que nos dejó pasmados; se trata de una bajera grande, con una instalación realizada por un paisano, Manolito El Pegu, que reproduce una romería que se celebra todos los años en el prado de enfrente, ésta es de 1952 y está preñada de detalles que convierten la instalación en algo único e inigualable.

    Ana Posada, nuestra anfitriona, estuvo de maravilla.

  • Un pequeño repaso

    Un pequeño repaso

    [enero 2016]

    Y se corta el Blog, no me apetece escribir, los acontecimientos desbordan un poco y me llevan a centrarme en el día a día

    Un año más, cambiamos al 16

    Y nos metemos en la mar de Hendaia

    Y no hay más… de momento.

     

    Retomo el blog, han pasado seis años, me he perdido un poco, me encontrado más, y ahora, jubilado y poco movible, pienso en lo que me dejo por el camino y me pongo nuevamente manos a la obra.

    Un pequeño repaso. En diciembre del 16 acabamos las Tertulias del Vino de Madrid, Barcelona y Pamplona, con pena pero con decisión, hay que dar paso a nuevas ideas y cosas. Me jubilo, y me queda una kaka de pensión.

    En el 17 me bañé en la gélidas aguas de Hendaia en enero; comencé a militar en Podemos Navarra, y ya sabéis que si me meto… me meto, visité Fitur y Madrid Fusión, por aquello de visitar a los amigos y estar al día; sigo en la radio con Sopas con Onda, ya llevo 11 años. Estreno una actividad en Pamplona, más reducida, para amigos, en el Bar Noé, los ViNoé, para seguir disfrutando de los buenos vinos en buena compañía. Asisto como jurado al Concurso de vinos de la Cofradía del Vino de Navarra, un placer. Trabajo en la Academia Navarra de Gastronomía de la que soy secretario. Celebramos los Póker de Verduras de Temporada en el Hostal Remigio de Tudela, Invierno, Primavera y Otoño. Carla sobre los vinos de Rioja en Andosilla “Tres reyes, una duquesa y un marqués, beben vino romano.[Una aproximación a la historia antigua del vino en Rioja]”. Participo como jurado en los Premios Envero de Ribera de Duero y los Ópera Prima en Peñafiel para catar las nuevas añadas de la D. O. Ribera de Duero.

    Organizo el Concurso de Sabores Tradicionales de Mendióroz, como excusa para rescatar elaboraciones y pasarlo bien comiendo y bebeindo en la mañana del sábado de fiestas.

    En el 18, me saqué el título de WSET (Wine & Spirit Educatio Trust) nivel 2. Actúe como Jurado en el Concurso Nacional de Vinos de las Pequeñas Denominaciones de Origen Españolas.

    Desmantelo mi oficina y me instalo en una habitación en mi casa. Desde el 83, ¡puf! qué llorera. Asisto a Alimentaria en Barcelona y de paso disfruto de Magnificat 2018, una selección de vinos y licores internacionales organizado por Juvé i Camps .

    En el 19 me salí de Podemos, como entré, ligero de equipaje y sin armar ruido. Mi desaliento no tiene consuelo, hay que dejar pasar tiempo. El vino y la gastronomía dan más placer. Se repiten todas las andanzas anuales, comenzando por el baño iniciático en Hendaia. A finales del año, asisto a un fam-trip en la Rioja alavesa, muy provechoso.

    Y llegamos al 2020 que es cuando se acabó el mundo sin avisar. Alguna cosita se escapó y pude salir del confinamiento en momentos. Descubrimos el zoom, y el asunto telemático. Y me matriculé en la UNED para estudiar Antropología Social y Cultural, sin más, por el gusto de saber, poco a poco y sin morir en el intento. A la vejez, viruelas.

    Como en años anteriores sigo participando en el corte del Primer Espárrago de Navarra, el corte del Queso Idiazabal, en la fiesta de las Denominaciones de Origen de Mendavia y en Andosilla Gastronómica. Al Capítulo de la Cofradía de Navarra, sin falta. Y al final del verano, como Jurado del Concurso de Quesos en el Artzai Eguina de Uharte Arakil, Y a la asamblea anual de la Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino y Espirituosos (AEPEV).

    Asisto solamente al Concurso de Vinos de la Cofradía del Vino de Navarra. Estamos confinados en la región. Y sigo en la radio, desde casa. Me han diagnosticado Estenosis de Canal (como mola contarlo y ver las caras de la gente que no comprende nada, yo siempre pongo entre paréntesis, “ver google”). Pero es una putada añadida que me martiriza de dolor ciático en la perna derecha sobre todo.

    Amanece 2021 con inquietud, la pandemia se extiende como una mancha de aceite. Nos trufan con elecciones varias y así nos entretenemos, sin querer. Mi enfermedad mejora muy poco y muy lentamente. Llega la primavera y todavía no he podido ir a Hendaia, al baño sanador. La gran esperanza que tenía en que me operaran se frustra porque puede ser peor el remedio que la enfermedad. Me vacunan, y asisto a un par de cosas que me hacen revivir. El corte del queso Idiazabal de Navarra, que narro aparte, y el concurso de vinos de la Cofradía del Vino de Navarra.

    Decido este año comenzar con mis hijos una aventura muy positiva, hacer video-catas con muchos vinos de calidad. Y sigo mi actividad de comentarista político radiofónico y en el programa Sopas con Onda de Onda Cero Navarra.

    Y hasta aquí llega la “reentré”, ahora a ver si tengo constancia. Muchas gracias y muchos besos a las y los animadores.

     

  • Día del Vino en Igantzi

    Día del Vino en Igantzi

    [septiembre 2015]

    El domingo 24 de Septiembre se celebró en Igantzi el Día del Vino de Navarra. Bajo el lema “Vinos de Navarra, Las gotas de la vida / Bizitzaren ttanttak”, las bodegas Ochoa (Olite), Inurrieta (Falces), Marco Real (Olite), Marqués de Valcarlos (Los Arcos) y Odipus-Reverte (Fitero), ofrecieron sus vinos a los asistentes.

    Organizado por el Ayuntamiento de Igantzi y por EntreVinos, se celebró en el Frontón de la localidad, de 12:00 a 14:30 h. y al estar inmersos en las Fiestas Patronales, coincidió con el Concurso de Quesos tradicionales.

    A la entrada del Frontón se podía comprar una copa de vino y un portacopas para acceder al recinto y degustar los vinos de las bodegas presentes.

     

     

    Esta iniciativa se celebra desde hace siete años en otras localidades de Navarra, con el afán de difundir la riqueza y el prestigio de los vinos de Navarra.

     

  • Chus Lampreave, la sal de la vida

    Chus Lampreave, la sal de la vida

    [noviembre 2015]

    Tengo recuerdos de Chus Lampreave de cuando éramos pequeños. Ella era prima carnal de mi madre y recuerdo a su hemana mayor, Mercedes, muy bella, y a su madre Pilar, pequeñita y siempre sonriendo.

    Toda la familia, incluida la mía, era muy católica y conservadora, y Chus se nos presentaba demasiado heterodoxa y rebelde para pasar desapercibida. De muy joven pintaba (muy bien) y era algo así como de la generación «beatnik»; apareció con un novio, como ella, Eusebio, su marido, realizador de musicales de televisón, que a todos les parecía «poco apropiado en su vestires». Cuando la vimos en El Pisito, el Cochecito o El Verdugo, nos pareció la continuidad lógica de sus excentricidades, y algunos de sus sobrinos varones empezamos a envidiarla y admirarla al mismo tiempo, pero en privado. Era un rayo de luz entre tanta oscuridad. Después perdí el trato, hasta que en 1997 le propuse participar en una campaña publicitaria para la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, era sobre el reciclaje, y le pareció estupendo; lamentablemente redujeron de tal forma el presupuesto que fue imposible.

    La he seguido siempre en la distancia y siempre he presumido de nuestro parentesco porque era la sal de la vida.

    Hace treinta años, más o menos, se dedicó a viajar al Pirineo navarro para averiguar nuestros orígenes familiares que parten de la localidad salacenca de Izalzu. Llegó hasta mil setecientos y pico que pasaban a Gipuzkoa, y se cansó. Luego he descubierto una grata casualidad, hay un barrio de Zeanuri, en Bizkaia, que se denomina Lampreabe, y que algunos antepasados de parte de mi padre adoptaron como apellido, ¿será posible? ¿será casualidad?

    Ha sido una lástima su fallecimiento, aunque fuera previsible.

    Descanse en paz